Craig Leon: “Los Ramones sabían que yo iba a registrar su esencia”

Todo indica que Craig Leon es un sujeto pragmático. Eligió aplicar sus conocimientos de música clásica a la música pop y luego adaptarlos a un nuevo sonido más crudo y directo que se daría a conocer en la segunda mitad de la década del ’70: el punk. Más tarde, alejado del rock, se dedicaría a incursionar en la música electrónica y su fusión con la clásica (conviene goolear su presentación ‘Bach to Moog‘) y a trabajar con artistas de la talla de Luciano Pavarotti, Joshua Bell y la London Symphony Orchestra. Pese a todo, siempre quedará ligado a Ramones, por ser el productor del disco debut de la banda de Queens, en el que volvió a trabajar para la reedición por su 40º aniversario, que incluye una mezcla en mono inédita hasta el momento.

“Eran los ’70 y ya no se editaban discos en mono”, explica Leon vía Skype, en una entrevista acordada (en otra muestra de practicidad) mediante Facebook. Ahora, con la guitarra de Johnny que golpea entre los ojos, la base áspera de Tommy y Dee Dee y la voz de Joey donde considera que deben estar, Leon siente que el disco adquiere su mejor forma, la definitiva. Y dice: “Fue raro volver a escuchar esas cintas, pero no encontré nada que no recordara”.

Llama la atención que usted -salvo por Ramones, Blondie, Talking Heads y Richard Hell- haya dedicado más tiempo de su vida profesional a la música clásica y electrónica que al rock. ¿Cómo hizo esa transición?
En realidad el camino fue inverso. Toda mi formación, desde muy joven, fue en música clásica. Estudié piano, composición, orquestación, musicología y cosas por el estilo. Eso fue a principios de la década del ’70, cuando la música pop dominaba todo y lo clásico no era tan importante. Así terminé usando esas habilidades adquiridas con la música clásica en discos de música pop. Empecé en mi propio estudio trabajando para discográficas, como productor y arreglador. Por eso digo que el camino fue inverso, porque además durante los ’80 saqué algunos discos de música electrónica. El círculo se cerró en 1999 cuando volví a lo que podríamos decir “mis raíces”, y produje No Exit, el disco de Blondie que incluyó el hit “Maria”. Volver a trabajar con una de las primeras bandas con las que lo hice fue un buen cierre para después seguir con mis cosas.

Cuando produjo Ramones tenía sólo 24 años. ¿Cómo terminó en ese lugar?
Me llevaron a trabajar a Sire Records básicamente porque yo tenía mi propio estudio. Seymour Stein era quien se encargaba de todo lo relacionado con la promoción y Richard Gottehrer era el productor; y necesitaban más que nada a un tipo que sepa de música, a un músico. En aquellos días cuando trabajabas para una compañía discográfica, si descubrías a una banda y la llevabas al sello, terminabas produciéndola. En especial en Sire, donde no tenían mucha plata para contratar a otro productor. Y la banda quiso que yo sea el productor porque ellos sabían que iba a registrar la esencia de lo que eran, sin querer cambiarlos. Y yo jamás quise cambiarlos, sino lograr una representación de lo que ellos querían y de lo que ellos hicieron en el estudio. Eso es lo que debe hacerse en un primer disco, en una presentación.

¿Qué recuerda de la primera vez que se reunió con la banda y de aquellas sesiones de grabación?
Nuestra primera reunión fue en el backstage del CBGB. Fue muy rápida y no hablaron mucho. El que más dijo fue Tommy, que en ese momento era el encargado de hablar por la banda, una especie de manager. Danny Fields ya estaba trabajando con ellos, pero todavía no era el full manager. Ellos primero se reunían en privado, y después iban todos, pero el que hablaba era Tommy. Obviamente después hablábamos y trabajábamos todos, pero eso no sucedió hasta que me conocieron. Arreglamos otra reunión en mi oficina y me pidieron que les aconseje cómo proteger los derechos de sus canciones. Habían escrito muchas canciones y no querían que se las roben, y los ayudé. Ellos ya sabían que eran buenos. No pensé que ya estuvieran listos para grabar, pero sabía que en su momento lo iban a estar.

El punk era algo nuevo en esa época. ¿Qué referencias tuvo para grabarlos, para registrar ese nuevo sonido? ¿Y qué tan difícil fue aplicar técnicas como el overdub y el dubbling con ellos, que gustaban de ser crudos y directos?
La verdad es que usamos todo lo que estaba disponible en aquella época, que no era tan diferente a lo que podía encontrarse en los ’60. Había algo más de tecnología, porque aparecieron los sintetizadores, pero todavía usaban cinta analógica; y había mesas de 16 o 24 canales, pero quizás todos se arreglaban con menos. Había maneras de cambiar los sonidos con las cintas, había compresores y harmonizadores, pero todo era muy primitivo. Finalmente lo más importante fue cómo ellos tocaron más que el estudio y las técnicas. Fue como ellos se pararon, como tocaron y como pusimos los micrófonos. Hay mucho detalle sobre eso en los textos que escribí para la edición del 40 aniversario.

El problema es que esa edición no llega al país, sólo se editó una versión de un CD con la nueva mezcla en estéreo; y para el resto hay que recurrir a Spotify o las descargas ilegales…
¿De verdad? Qué mal eso, sin la mezcla en mono se están perdiendo todo. Me gusta la versión estéreo, es la que todos conocemos, pero me gustaría que todos puedan disfrutar de la versión original. Creo que la discográfica debería distribuir versiones promocionales, o copias digitales por lo menos.

Johnny Ramone escribió en su autobiografía que la grabación duró demasiado, y que eso implicó más gastos; que para él deberían haber grabado el disco tocando media hora en vivo y listo. ¿Qué tanto tuvo que explicarles acerca de cómo se graba un disco?
No hubo que explicar demasiado porque lo hicimos bastante rápido. Eso está bueno como comentario y le agrega cierta mitología, pero Ramones nunca hizo las cosas rápido en un estudio. Nunca en toda su carrera. Supongo que entiendo que quisiera hacer todo distinto, pero también que ese comentario lo hacía ver más punk (risas). Fue pura actitud… Pero la grabación fue rápida, apenas cuatro días y algunos más para la mezcla.

¿Eran tipos difíciles? ¿Aceptaban sugerencias?
Para nada difíciles. Si no querían hacer algo no lo hacían, pero yo tampoco los hubiera forzado a hacerlas, porque no es mi estilo. Yo hacía sugerencias del tipo “quedaría bien esto” o “eso es una buena idea”, y no más. Sí les consulté si les gustaría hacer armonías al estilo Beach Boys, y les encantó. Todo lo que tuviera que ver con los ’50 o los ’60 los entusiasmaba. Si The Beatles lo hizo, si The Beach Boys lo hizo y si The Who lo hizo, ellos definitivamente lo intentarían.

La historia oficial dice que sin usted, Seymour Stein nunca hubiera hecho firmar contrato a Ramones. ¿Qué tan así es?
No me gusta presumir acerca de mí y de cómo hago mi trabajo, pero no creo que él hubiera hecho firmar a Ramones. Tomó bastante tiempo, de hecho. Hay algunas historias acerca de Linda, la esposa de Stein, que dicen que recién después de que ella los vio él los contrató, pero no son ciertas. La historia más exacta es la que cuenta Monte Melnick en su libro “On the road with the Ramones”, en una entrevista con Johnny y Tommy. Pasaron varios meses entre que los llevé a Sire y que efectivamente firmaron.

¿Por qué nunca volvió a producir un disco de Ramones?
Fueron varias cosas, casi una cuestión… política, por decirle de alguna manera. Creo que Tommy buscaba que la banda suene lo más “normal” posible, y con normal me refiero a las bandas de los ’70. Ellos estaban desesperados por tener un hit y me sorprendió que no me llamaran cuando yo había producido varios hits. Y también dejé de trabajar para Sire. Pero la verdad es que ese único disco fue suficiente y estoy muy contento de haber estado ahí.

¿Con qué se encontró a la hora de volver a escuchar esas viejas cintas con el material original?
Fue raro volver a escuchar esas viejas grabaciones, ver toda esa información. Ahí estaba yo hace 40 años. ¡Se me escuchaba a mí hablando y cantando y tocando! Vi mi letra en cada rollo, fue como descubrir un cuaderno de primer grado… Pero sacando eso no encontré nada que no recordara, fue más o menos de la manera que pensé que iba a ser. Fue lindo escuchar lo increíblemente prácticos que eran y lo ajustados que sonaban desde el principio; y también lo mucho que trabajaron para que así sea.

Publicada en Página 12, octubre de 2016.